Pasados los días de cielos color canela… algunos grises cual sueño que nace y muere al despertar, escribiendo letras infames, algunas saturadas del tanto pensar y otras… otras que me recuerdan mucho de lo humano que fueron aquellos días al respirar tan plácidamente el delicado perfume que emana la vida, creyendo quizás al amor… algo que nunca doblegue aquella misma alegría que me dio al despertar…
Poco a poco el cielo cambió de piel, aquellos días se tornaron exquisitos, las risas, su mirada perdida que muchas veces se cruzaba en el espacio interminable de lo que existe entre la realidad y lo inimaginable, con los míos… aquellas palabras que interminablemente vagaban tan delicadamente desde sus labios hacia mi alma… era mi nombre el que emergía de aquella niebla cuyo nombre a veces dudo mucho si es el adecuado o quizás vivo engañado, no lose… pero es cuando mi nombre rozaba como el roció a las flores, por entre esas perlas de entre sus labios color loto.. cuando sentía vibrar mi interior, era el mar golpeando, rasgando mis venas… rogaba a la vida quitarme la gracia de oír… después de tener su voz dentro mío… era muchas veces egoísta al querer apresar aquella melodía solo para mi… y es entonces cuando el tiempo consumió los días, extinguiendo poco a poco el juicio al cual me aferraba… me dispuse a clamar a la vida mi existencia, clamar a la niebla aquello que desde que volví a respirar, siempre anhele decir… siempre con un muro abstracto, algo que retenía mi valor, cosa que muchas veces dude tener, y así después de casi 2 años de conspirar en innumerables ocasiones una rebelión en mi ser… al amanecer no contuve mas los ríos de mi cuarto y dije muy tímidamente, en tan solo dos palabras cortas y que nunca planee decir, quizás versarlo fuese muchas veces lo mejor decía, - te quiero - fue lo que dije… no esperaba la niebla entregarse hacia mí, tampoco esperaba la destrucción de los días, aunque hubiese sido mucho mejor pienso, ... pero de entre tanta niebla lentamente pude vislumbrar su rostro desnudo y jamás... jamás podre describir aquella expresión que se dibujaron en mis ventanas, una expresión que no bastaba las palabras para describir mi futuro de allí en adelante, no pude desde aquel entonces revivir en mi memoria las risas que alguna vez contuvieron del cielo el llanto, aquellas risas que surgían de la niebla que fue siempre ella… y es que a veces soy tan estúpido... pero no podía continuar engañando a mis sentidos, no podía despejar el sendero en mis sueños turbulentos, imágenes extrañas poco a poco me consumían, no deseaba vivir una locura no propia…
... y fue después, como si fuese el fin de una guerra que no supo de victoria, cuando sentado bajo un cielo desnudo apresando los rayos del sol que quemaban mi rostro, con los ojos perdidos entre esos montes obscuros que algunas veces susurran en mi cabeza de noche, cuando sentí algo que no logro recordar pero solo entonces pensé... que aquello era familiar... aquello que el mundo suele llamar... paz...
...y siempre digo que alguna vez pude conseguir tocar su mundo y poco después me perdí… quizás aun pueda escribir de los cielos que se dibujan al amanecer, tal vez encuentre bosques interminables de seres como yo, seres desconocidos, arboles que sin hojas vaguen por el mundo tratando como yo encontrar quien cubra sus ramas… tal vez después de todo nunca tuve sus ojos... como alguna vez lo creía…
hasta entonces… el desconocido… seguiré esperando…